24/06/2014

Fuente: ClubsdePadel.com

¡Mía! ¡¡Míaa!! ¡Qué palabra tan poderosa en el pádel!

¡MÍA!, que palabra tan poderosa. En la disciplina del pádel también lo es, se usa y abusa constantemente para que el compañero no nos moleste al golpear una bola.

Suele ocurrir muchas situaciones en el juego en que a pesar de haber gritado ¡MÍA! haya un choque de palas por parte de una pareja al ir a por la misma bola, y que en consecuencia, lo peor no es una rotura de la pala sino una pequeña lesión de alguno de los dos, y pensar que una lesión en la mano puede provocar el abandono del juego del pádel para toda la vida. Hay que ser respetuoso con la palabra.

El pádel no es un deporte individual practicado en pareja, y no todo vale; el decir "esa bola es mía, y la otra y la otra y la otra" o decir aquello de " yo voy a por todo y al otro que se espabile, eso sí, si no me cubre es un manta". Quién piense así está bastante equivocado.

El pádel no es un deporte individual. Se practica por parejas y eso quiere decir que se está acompañado en lo bueno y en lo malo dentro del juego. Si decidimos no apoyar al compañero, no valorarle, no apoyarle y sobre todo no respetarle, se va a conseguir tener una actitud mala tanto en las pistas como fuera de ellas. 

¿Cuál es el objetivo? 

Complementarse con la pareja, aprovechar sus puntos fuertes y suplirle y ayudarle en sus carencias además de ocupar, con sentido común, el campo reforzando algunas zonas y cubriendo las del compañero cuando se descoloca. 

Por tanto no es más que ser responsable con uno mismo y la pareja de juego

¿Qué es ser responsable? 

Es aquello que te da derecho a decir “MÍA” en unas ocasiones, a decir “TUYA” en otras y respetarse esas voces. También supone ofrecerle lo mejor de ti al compañero, tu mejor esfuerzo y movilidad, tu mejor remate, tu mejor defensa, tu mejor disposición para cubrirle y sobre todo tu mejor actitud cuando peor van las cosas. 

Parece mentira una sonrisa o una palabra de aliento pueden conseguir, lo mejor de tu pareja de juego llegando a una inesperada victoria en un partido o salir de la pista como amigos con una sonrisa en la cara habiendo disfrutado de un buen partido. 

Recordar: No tiene más valor el que impone sino el que es capaz de reconocer sus propios errores

Nunca es tarde para aprender a colaborar y a respetar al compañero, por una parte, y comprender y respetar al contrario. 

Y ahora os preguntamos; ¿Habéis visto como los pilotos de aviones de combate se apoyan, cubren y están en contacto permanente? ¿Y los escaladores, cómo colaboran y se ayudan entre piedras escalando con las cuerdas? ¡Exacto! ¡Ese es el objetivo!